SOY POEMA QUE EL VERSO DESCRIBE, BUSCANDO LA RIMA DE LA VIDA, MELODÍA QUE NACE DEL ARRULLO DEL CORAZÓN, MUNDO DE FANTASIA QUE ENVUELVE MI ALMA
jueves, 12 de noviembre de 2009
jueves, 5 de noviembre de 2009
LA TERNURA

No es ternura el fuego de una pasión... sino la suavidad de una caricia.
No es ternura el oleaje que se desborda... sino el beso del cielo con el mar.
No es ternura la montaña que nos sobrecoge... sino la macetica de violeta perfumando en la ventana.
No es ternura lo grandioso... sino la delicadeza, la insignificancia, el detalle. No es ternura lo que se da... sino lo que se refleja y se deja traslucir.
No es ternura el sol que calcina... sino la luna que embruja... El fuego que abraza... sino el leño que se consume.
No es ternura lo que sobresale y resalta... sino el escondite...el beso... la insinuación... la luz y la rosa.
La ternura es eso que... vitaliza al viejo... duerme al niño... ¡y desarma al hombre!
La ternura parece por momentos olvidada. Y tendriamos que revivirla pues es lo que logra que nuestros días, nuestra vida pasen de ser un mero transitar a ser inolvidables...
La ternura está en aquello que parece pequeño pero que se hace grande en el corazón. El beso sincero, el apretón cálido de manos, el abrazo inesperado, una mirada llena de cariño que nos dice ¡estoy aqui, puedes contar conmigo!, pocas palabras en un papel que dicen todo...
La ternura está en ser un poco fragil a veces y dejar nuestra armadura en el placard.
En los niños vemos la ternura todos los dias... Nos cautivan con sus expresiones sinceras, con la caricia que llega a nosotros sin tener que hacer ningun reclamo...
En el beso, en el abrazo cortito que no puede envolvernos pero que nos hace sentir ese corazoncito muy cerca de nosotros...
Hemos crecido, somos adultos dejamos muchas cosas olvidadas o de tanto golpearnos quedaron en nuestro interior adormecidas, paralizadas, congeladas... Intentemos revivirlas... La ternura no está en lo grande, ni en lo brillante, ni en lo que se destaca, está en lo chiquito, en lo sencillo, en esas pequeñas cosas de todos los días...
Te invito a descubrirla y si toca tu corazón acercate a la vida revestido de ternura y grabala en tu memoria
La ternura es eso que... vitaliza al viejo... duerme al niño... ¡y desarma al hombre!
No es ternura el oleaje que se desborda... sino el beso del cielo con el mar.
No es ternura la montaña que nos sobrecoge... sino la macetica de violeta perfumando en la ventana.
No es ternura lo grandioso... sino la delicadeza, la insignificancia, el detalle. No es ternura lo que se da... sino lo que se refleja y se deja traslucir.
No es ternura el sol que calcina... sino la luna que embruja... El fuego que abraza... sino el leño que se consume.
No es ternura lo que sobresale y resalta... sino el escondite...el beso... la insinuación... la luz y la rosa.
La ternura es eso que... vitaliza al viejo... duerme al niño... ¡y desarma al hombre!
La ternura parece por momentos olvidada. Y tendriamos que revivirla pues es lo que logra que nuestros días, nuestra vida pasen de ser un mero transitar a ser inolvidables...
La ternura está en aquello que parece pequeño pero que se hace grande en el corazón. El beso sincero, el apretón cálido de manos, el abrazo inesperado, una mirada llena de cariño que nos dice ¡estoy aqui, puedes contar conmigo!, pocas palabras en un papel que dicen todo...
La ternura está en ser un poco fragil a veces y dejar nuestra armadura en el placard.
En los niños vemos la ternura todos los dias... Nos cautivan con sus expresiones sinceras, con la caricia que llega a nosotros sin tener que hacer ningun reclamo...
En el beso, en el abrazo cortito que no puede envolvernos pero que nos hace sentir ese corazoncito muy cerca de nosotros...
Hemos crecido, somos adultos dejamos muchas cosas olvidadas o de tanto golpearnos quedaron en nuestro interior adormecidas, paralizadas, congeladas... Intentemos revivirlas... La ternura no está en lo grande, ni en lo brillante, ni en lo que se destaca, está en lo chiquito, en lo sencillo, en esas pequeñas cosas de todos los días...
Te invito a descubrirla y si toca tu corazón acercate a la vida revestido de ternura y grabala en tu memoria
La ternura es eso que... vitaliza al viejo... duerme al niño... ¡y desarma al hombre!
LOS OPTIMISTAS


Los optimistas se aman, procuran un alto nivel de autoestima, se valoran y aprovechan lo mejor posible sus talentos personales innatos.
2 - Los optimistas aceptan a los demás como son, y no malgastan energías queriendo cambiarlos, solo influyen en ellos con paciencia y tolerancia.
3 - Los optimistas son espirituales, cultivan una excelente relación con Dios y tienen en su fe una viva fuente de luz y de esperanza.
4 - Los optimistas disfrutan del "aquí" y el "ahora", no viajan al pasado con el sentimiento de culpa ni el rencor, ni al futuro con angustia. Disfrutan con buen humor y con amor.
5 - Los optimistas ven oportunidades en las dificultades, cuenta con la lección que nos ofrecen los errores y tienen habilidad para aprender de los fracasos.
6 - Los optimistas son entusiastas, dan la vida por sus sueños y están convencidos de que la confianza y el compromiso personal obran milagros.
7 - Los optimistas son íntegros y de principios sólidos, por eso disfrutan de paz interior y la irradian y comparten, aun en medio de problemas y crisis.
8 - Los optimistas no se desgastan en la critica destructiva y ven la envidia como un veneno. No son espectadores de las crisis sino protagonistas del cambio.
9 - Los optimistas cuidan sus relaciones interpersonales con esmero, saben trabajar en equipo y son animosos sembradores de fe, esperanza y alegrías.
10 - Los optimistas también tienen épocas difíciles, pero no se rinden ni se dejan aplastar por su peso, ya que saben que aun la noche mas obscura tiene un claro amanecer y que por encima de las nubes mas densas sigue brillando el sol; que todo túnel, por mas largo y obscuro que sea siempre tendrá otra salida y que todo río siempre tiene dos orillas.
2 - Los optimistas aceptan a los demás como son, y no malgastan energías queriendo cambiarlos, solo influyen en ellos con paciencia y tolerancia.
3 - Los optimistas son espirituales, cultivan una excelente relación con Dios y tienen en su fe una viva fuente de luz y de esperanza.
4 - Los optimistas disfrutan del "aquí" y el "ahora", no viajan al pasado con el sentimiento de culpa ni el rencor, ni al futuro con angustia. Disfrutan con buen humor y con amor.
5 - Los optimistas ven oportunidades en las dificultades, cuenta con la lección que nos ofrecen los errores y tienen habilidad para aprender de los fracasos.
6 - Los optimistas son entusiastas, dan la vida por sus sueños y están convencidos de que la confianza y el compromiso personal obran milagros.
7 - Los optimistas son íntegros y de principios sólidos, por eso disfrutan de paz interior y la irradian y comparten, aun en medio de problemas y crisis.
8 - Los optimistas no se desgastan en la critica destructiva y ven la envidia como un veneno. No son espectadores de las crisis sino protagonistas del cambio.
9 - Los optimistas cuidan sus relaciones interpersonales con esmero, saben trabajar en equipo y son animosos sembradores de fe, esperanza y alegrías.
10 - Los optimistas también tienen épocas difíciles, pero no se rinden ni se dejan aplastar por su peso, ya que saben que aun la noche mas obscura tiene un claro amanecer y que por encima de las nubes mas densas sigue brillando el sol; que todo túnel, por mas largo y obscuro que sea siempre tendrá otra salida y que todo río siempre tiene dos orillas.
miércoles, 4 de noviembre de 2009
El saco de carbón


Un día, Jaimito entró a su casa dando patadas en el suelo y gritando muy molesto. Su padre lo llamó y Jaimito lo siguió, diciendo en forma irritada:
- Papá, ¡Te juro que tengo mucha rabia! Pedrito no debió hacer lo que hizo conmigo. Por eso, le deseo todo el mal del mundo, ¡Tengo ganas de matarlo!
Su padre, un hombre simple, pero lleno de sabiduría, escuchaba con calma al hijo quien continuaba diciendo:
- Imagínate que el estúpido de Pedrito me humilló frente a mis amigos. ¡No acepto eso! Me gustaría que él se enfermara para que no pudiera ir más a la escuela..
El padre siguió escuchando y se dirigió hacia una esquina del garaje de la casa, de donde tomó un saco lleno de carbón el cual llevó hasta el final del jardín y le propuso:
- ¿Ves aquella camisa blanca que está en el tendedero? Hazte la idea de que es Pedrito y cada pedazo de carbón que hay en esta bolsa es un mal pensamiento que va dirigido a él. Tírale todo el carbón que hay en el saco, hasta el último pedazo. Después yo regreso para ver como quedó.
El niño lo tomó como un juego y comenzó a lanzar los carbones pero como la tendedera estaba lejos, pocos de ellos acertaron la camisa.
Cuando el padre regresó, le preguntó:
- Hijo ¿Qué tal te sientes?
- Cansado pero alegre. Acerté algunos pedazos de carbón a la camisa.
El padre tomó al niño de la mano y le dijo:
- Ven conmigo quiero mostrarte algo.
Lo colocó frente a un espejo que le permite ver todo su cuerpo.... ¡Qué susto! Estaba todo negro y sólo se le veían los dientes y los ojos. En ese momento el padre dijo:
- Hijo, como pudiste observar la camisa quedó un poco sucia pero no es comparable a lo sucio que quedaste tú. El mal que deseamos a otros se nos devuelve y multiplica en nosotros. Por más que queremos o podamos perturbar la vida de alguien con nuestros pensamientos, los residuos y la suciedad siempre queda en nosotros mismos.
- Ten mucho cuidado con tus pensamientos porque ellos se transforman en palabras.
- Ten mucho cuidado con tus palabras porque ellas se transforman en acciones.
- Ten mucho cuidado con tus acciones porque ellas se transforman en hábitos.
- Ten mucho cuidado con tus hábitos porque ellos moldean tu carácter.
- Y ten mucho cuidado con tu carácter porque de él dependerá tu destino.
- Papá, ¡Te juro que tengo mucha rabia! Pedrito no debió hacer lo que hizo conmigo. Por eso, le deseo todo el mal del mundo, ¡Tengo ganas de matarlo!
Su padre, un hombre simple, pero lleno de sabiduría, escuchaba con calma al hijo quien continuaba diciendo:
- Imagínate que el estúpido de Pedrito me humilló frente a mis amigos. ¡No acepto eso! Me gustaría que él se enfermara para que no pudiera ir más a la escuela..
El padre siguió escuchando y se dirigió hacia una esquina del garaje de la casa, de donde tomó un saco lleno de carbón el cual llevó hasta el final del jardín y le propuso:
- ¿Ves aquella camisa blanca que está en el tendedero? Hazte la idea de que es Pedrito y cada pedazo de carbón que hay en esta bolsa es un mal pensamiento que va dirigido a él. Tírale todo el carbón que hay en el saco, hasta el último pedazo. Después yo regreso para ver como quedó.
El niño lo tomó como un juego y comenzó a lanzar los carbones pero como la tendedera estaba lejos, pocos de ellos acertaron la camisa.
Cuando el padre regresó, le preguntó:
- Hijo ¿Qué tal te sientes?
- Cansado pero alegre. Acerté algunos pedazos de carbón a la camisa.
El padre tomó al niño de la mano y le dijo:
- Ven conmigo quiero mostrarte algo.
Lo colocó frente a un espejo que le permite ver todo su cuerpo.... ¡Qué susto! Estaba todo negro y sólo se le veían los dientes y los ojos. En ese momento el padre dijo:
- Hijo, como pudiste observar la camisa quedó un poco sucia pero no es comparable a lo sucio que quedaste tú. El mal que deseamos a otros se nos devuelve y multiplica en nosotros. Por más que queremos o podamos perturbar la vida de alguien con nuestros pensamientos, los residuos y la suciedad siempre queda en nosotros mismos.
- Ten mucho cuidado con tus pensamientos porque ellos se transforman en palabras.
- Ten mucho cuidado con tus palabras porque ellas se transforman en acciones.
- Ten mucho cuidado con tus acciones porque ellas se transforman en hábitos.
- Ten mucho cuidado con tus hábitos porque ellos moldean tu carácter.
- Y ten mucho cuidado con tu carácter porque de él dependerá tu destino.
lunes, 2 de noviembre de 2009
Cicatriz en el Alma ...


Había un niño que tenía muy mal carácter. Un día su padre le dio una bolsa con clavos y le dijo que cada vez que perdiera la calma, debería clavar un clavo en la cerca de atrás de la casa.
El primer día el niño clavó 37 clavos en la cerca… pero poco a poco fue calmándose, porque descubrió que era mucho más fácil controlar su carácter que clavar los clavos en la cerca.
Finalmente, llegó el día cuando el muchacho no perdía la calma para nada… y se lo dijo a su padre y entonces el papá le sugirió que por cada día que controlara su carácter debería sacar un clavo de la cerca.
Los días pasaron y el joven pudo finalmente decirle a su padre que ya había sacado todos los clavos de la cerca…entonces el papá llevó de la mano a su hijo a la cerca de atrás… y le dijo: "Mira hijo, has hecho bien… pero fíjate en todos los agujeros que quedaron en la cerca…
Ya la cerca nunca podrá ser la misma de antes…". Cuando dices o haces cosas con coraje, dejas una cicatriz como este agujero en la cerca… Es como meterle un cuchillo a alguien, aunque lo vuelvas a sacar la herida ya quedó hecha… No importa cuantas veces pidas disculpas, la herida está ahí… Una herida física es igual que una herida verbal…
Las personas que te aprecian, son verdaderas joyas a quienes hay que valorar. Ellos te escuchan, comparten una palabra de aliento y siempre tienen su corazón abierto para recibirte… Demuéstrales cuanto los quieres!
Cada vez que pierdes la paciencia, dejas cicatrices como las que lees aqui. Puedes insultar
a alguien y luego retirar lo dicho, pero la cicatriz perdurara por siempre
El primer día el niño clavó 37 clavos en la cerca… pero poco a poco fue calmándose, porque descubrió que era mucho más fácil controlar su carácter que clavar los clavos en la cerca.
Finalmente, llegó el día cuando el muchacho no perdía la calma para nada… y se lo dijo a su padre y entonces el papá le sugirió que por cada día que controlara su carácter debería sacar un clavo de la cerca.
Los días pasaron y el joven pudo finalmente decirle a su padre que ya había sacado todos los clavos de la cerca…entonces el papá llevó de la mano a su hijo a la cerca de atrás… y le dijo: "Mira hijo, has hecho bien… pero fíjate en todos los agujeros que quedaron en la cerca…
Ya la cerca nunca podrá ser la misma de antes…". Cuando dices o haces cosas con coraje, dejas una cicatriz como este agujero en la cerca… Es como meterle un cuchillo a alguien, aunque lo vuelvas a sacar la herida ya quedó hecha… No importa cuantas veces pidas disculpas, la herida está ahí… Una herida física es igual que una herida verbal…
Las personas que te aprecian, son verdaderas joyas a quienes hay que valorar. Ellos te escuchan, comparten una palabra de aliento y siempre tienen su corazón abierto para recibirte… Demuéstrales cuanto los quieres!
Cada vez que pierdes la paciencia, dejas cicatrices como las que lees aqui. Puedes insultar
a alguien y luego retirar lo dicho, pero la cicatriz perdurara por siempre
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